La gamba blanca de Isla Cristina es un crustáceo
que se captura en la costa Atlántica de Andalucía,
concretamente en la costa de Isla Cristina. Se dedican a
su pesca el 95 por ciento de las embarcaciones de la
costa de Huelva que la capturan de forma totalmente
artesanal.
La gamba blanca se caracteriza por tener un cuerpo
alargado y aplanado lateralmente. El rostro es convexo
en su mitad basal. El borde inferior es inerme y el
superior presenta siete dientes semejantes, todos ellos
en la parte convexa. Su tonalidad es rosa pálido y su
hábitat son los fondos fangosos o arenosos en
profundidades entre los 180 y los 450 metros.
Expertos de la Consejería de Pesca de Andalucía,
pescadores y comercializadores han iniciado las primeras
gestiones para establecer el Consejo Regulador de la
Gamba Blanca. Este consejo regulador protege
jurídicamente en el ámbito comunitario frente a la
comercialización fraudulenta y la competencia de
productos similares en el mercado.
La lonja de Isla Cristina vendió en 2002 unas 700
toneladas de gamba blanca, que supusieron un importe
superior a 21 euros por kilo, en primera venta. El valor
de este crustáceo supuso aproximadamente 15 millones de
euros. La pesca de esta especie da trabajo a unas 800
personas de forma directa, y genera cerca de 3000
empleos indirectos.
El volumen de empleo que crea la gamba blanca en Isla
Cristina y su calidad y frescura ha llevado a la
cofradía de pescadores a iniciar el proceso para dotarla
de protección jurídica. Esta distinción permitiría
distinguirla de gambas de otras procedencias ante el
consumidor y justificar su precio en el mercado.
El puerto pesquero de Isla Cristina es uno de los más
importantes de Andalucía y uno de los primeros a nivel
nacional, tanto por su flota dedicada a la captura de
pescado y marisco capturado y vendido al día como los
barcos de altura que fanean en el banco
canario-sahariano.
La Asociación de Armadores y la Cofradía de
Pescadores gestionan la lonja pesquera, mediante la
sociedad LONJA DE ISLA, SL. Alcanzan anualmente los 180
millones de euros, en la subasta 18 millones de kilos de
productos del mar capturados artesanalmente.